Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2016

Las Mujeres Raras tienen voz

Imagen
Aquí les dejo un experimento casero, muy de principiante (pido disculpas por eso). Se me ocurrió ponerle voz a Las Mujeres Raras. Confieso que cuando escuché mi propia voz descarté por completo el asunto, para no ahuyentar a los posibles lectores.
"Cómprate un micrófono nuevo y te vas a escuchar mejor", me aconsejaron.  Podría ser, dije esperanzanda. Y compré la "bolita micrófono" que se ve en la foto.
Está muy bien, pero tampoco hace milagros.


Es lo que hay, pensé resignada.
Así  que si quieren escuchar algo de lo que siente y piensa la protagonista de "El Camino de las Mujeres Raras", Saray, solo perderán (o no....) cuatro minutos de vuestro tiempo.
Si lo que quieren es leerlo, en Amazon lo van a encontrar.
Sean felices, y atrévanse a hacer el tonto de vez en cuando. Es saludable...



Mujeres raras 1. La tía Emi

Imagen
La decisión de cambiarle el título a mi último libro (antes “Cenizas en la niebla…”) “El camino de las mujeres raras”, me ha llevado a pensar en las mujeres raras de mi familia, tanto materna como paterna.
Y algunas hay, hubo y habrá, que merecen ser reconocidas.
Con casi cien años y dando batalla, hoy les hablaré de la tía Emi, hermana de mi madre, a quien tuve el placer inmenso de abrazar hace solo dos meses en su casa de Pontevedra.
Ella fue una de las tantas mujeres a quienes Rosalía de Castro denominó “viúvas de vivos e mortos” (viudas de vivos y muertos).
Las viudas de vivos eran las mujeres cuyos maridos emigraban en busca de un mejor porvenir para su familia. En el caso de la tía Emi se quedó con tres hijos pequeños mientras su hombre embarcaba para Buenos Aires prometiendo que en cuanto se estableciera los reclamaría para volver a juntarse en el nuevo mundo. Y mientras tanto, le mandaría algún dinero para ayudarla a criar a los niños.
En esto el tío Fer no fue muy original, p…

Perdonar sí, olvidar, ¡jamás!

 “Quien no es capaz de perdonar, destruye el punto que le permitiría pasar por él mismo. Perdonar es olvidar. El hombre perdona y siempre olvida; en cambio la mujer solamente perdona.” (Mahatma Gandhi).

Pues se ve que Gandhi conocía algo el alma femenina. Así es, las mujeres somos capaces de perdonar pero olvidar, ¡jamás!
¿Somos rencorosas? No. Somos memoriosas. ¿Se puede perdonar sin olvidar? Las mujeres, por lo menos las que conozco, dirán que sí sin dudarlo. 
Saray, protagonista de "Las Mujeres Raras", se pregunta por qué no puede sanar el resentimiento y perdonar. Difícil pregunta. Tal vez ella encuentre la respuesta en la mochila que lleva a cuestas, literalmente.
Hay mochilas físicas y emocionales. Y éstas son las que más pesan. Perdonar a quien nos hizo daño es liberador. A veces se puede, y otras veces no...
¿Podrá Saray perdonar? Otra mujer, su madre, tal vez la ayude...



(Fragmento de "El Camino de las Mujeres Raras")
Y me fui. Sin mirar a nadie, sin desp…

Un paseo por Viena

Imagen
Kursalon, Viena. 
Hace un año ya de aquella gran noche (casi dos horas), donde pudimos disfrutar de obras maestras de Strauss y Mozart, además de piezas maravillosas de la rica historia musical de Viena.  En esta sala bellísima celebró su primer concierto Johann Strauss el 15 de octubre de 1868.

Ópera de Viena




El Camino de las Mujeres Raras

Imagen
Portada completa para la versión en papel.  Ilustración: Editorial Ikon

¿Por qué las “Cenizas en la niebla” terminan trazando “El camino de las mujeres raras”?
Bueno, tengo varias respuestas al respecto pero prefiero —para no aburrirlos— sintetizarlo en una sola: un día yo, que había parido un magnífico crío (un poco de ego no viene mal), me di cuenta de que ni el nombre ni el ropaje (léase título) le eran afines.
 Metáforas aparte, no es fácil encontrar el título que encarne fielmente la sustancia de lo que el autor quiso expresar en cientos de hojas trabajosamente pobladas de palabras. 
Y como no es fácil, a veces nos equivocamos. Eso pensé cuando me zambullí en mi obra una vez más de tantas, pero en esta ocasión no para corregir sobre lo corregido (la obra no se tocó) sino para ver si los personajes me daban ese título que yo no encontraba.
Y vaya si me lo dieron... ¿Acaso me había olvidado de ellas?
Ellas, las mujeres que pueblan este libro. Raras, excepcionales, con una justa y…