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Mostrando entradas de diciembre, 2013

¡Buen Camino, 2014!

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¡A preparar las mochilas, peregrinos!
¡El 2014 nos espera!
Ahí está para nosotros, con su Camino inexplorado, con sus sueños intactos y cientos de oportunidades por conquistar.
¡Buen Camino, peregrino del 2014!
Que el Camino te sea propicio, benévolo, complaciente.
Pero cuando surjan los inconvenientes —que los habrá— tómalos como una oportunidad para ser más sabio.
Sé solidario y atento con los otros caminantes. Sonríeles, pregúntales si precisan algo cuando los veas desfallecer. Si no tienes nada material para ofrecerles, con un abrazo bastará. Carga muchos abrazos en la mochila de los días y regálalos porque sí.
Cuando el cansancio te venza, levanta la vista y mira al cielo. Resiste. Búscate en el adentro. En tu adentro. Ahí están todas las respuestas.
El Camino a veces se hace duro, pero vale la pena. Disfrútalo, vívelo, no te pierdas uno solo de sus instantes. Es tu Camino, compártelo con tus amores, con los que te quieren, con los que quieres, sin imponerles tu manera de caminar. E…

Una cuerda para diciembre

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Y llegó diciembre…
Como siempre arribó con la carga y sobrecarga de sus once compañeros de almanaque a las espaldas. Diciembre es como el receptor de todo un año, día por día, hora por hora, de todos nuestros éxitos y fracasos, ilusiones y desesperanzas. En fin, es la vida que va pasando.
—Diciembre es el mejor mes del año, el más bonito de todos.
—¿Por qué, abuelo?
—Porque naciste tú, neniña.
El abuelo Joaquín tenía razón. Los abuelos siempre tenemos razón (aunque no la tengamos). Él siempre encontraba la palabra justa para hacerme sentir especial.
Pero eso era antes, cuando diciembre olía a infancia, a castañas asadas, a caldo con unto, lacón con grelos y el fuego crepitaba na lareira (en el lar) entonando canciones navideñas mientras afuera la nieve ponía un manto de blancura en los verdes campos.
Ahora mis cumpleaños son calurosos y tienen aromas distintos pero igual de entrañables y hermosos como aquellos de la niñez: es el perfume de los afectos, de la hermosa familia con que Dio…

Mandela...Invictus

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Los versos que se pueden leer a continuación son del poema "Invictus", perteneciente al poeta William Ernest Henley, que fueron el consuelo de Nelson Mandela contra la flaqueza y el miedo en los años que permaneció encarcelado.
Nelson Mandela demostró, con su honestidad y valentía, que en la política a veces los milagros son posibles.
Hasta siempre, Madiba...



Desde la noche que sobre mí se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses, si existen,
por mi alma invicta.

Caído en las garras de la circunstancia,
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino,
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

Más allá de este lugar de lágrimas
e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años,
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma.