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Mostrando entradas de septiembre, 2014

No te rindas....

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No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas (…)

Mario Benedetti



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"Cenizas en la niebla, ¡Buen Camino!"

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¿A qué huelen las retamas? (As xestas)

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Seguramente cada persona tendrá una respuesta distinta en cuanto al olor de las flores de la retama, xesta en gallego. Para mi compañero de la vida (y del Camino de Santiago) huelen a chocolate. Para mí tienen el olor dulce y nostálgico de la niñez...
En cambio para la abuela de la protagonista de  "Cenizas en la niebla, ¡Buen Camino!", olían a esperanza, pero solo cuando llovía. Aquí les dejo un pequeño párrafo sobre "la retama de la esperanza".


¿Adiós morriña...?

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(El relato que sigue lo escribí cuando retorné a Galicia, allá por el año 2004, por un período de casi dos años).


No sé qué día de los casi 365 que llevo de retornada a mi tierra gallega sentí su ausencia, ¿acaso su abandono? Primero fue una ligera sospecha, un intuir que algo había cambiado, que me faltaba esa insatisfacción activa, vital, irreductible, que me acompañó durante los años de lejanía, un tiempo en el que nunca dejé de buscar en el fondo de las operaciones inconscientes el complementario ensamble. Fui consciente de mi alma desafinada en procura de la otra mitad de su acorde: el paisaje gallego y su rama dolorida llamada morriña.
Hoy ya no la siento de aquella manera y no sé si la extraño. Muchas veces la odié porque me hacía retorcer el alma con su residuo insatisfecho, y cuando por pocos días volvía a Galicia ella, la morriña, se agrandaba, se hinchaba de melancolía, recargaba las pilas en mi propia angustia dejándome inerme ante su desmesura.
También la amé y la compar…

Cenizas en la niebla, ¡Buen Camino!

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¿Cuál es la delgada línea que separa la vida del mundo de ultratumba? Saray no lo sabe, y ni siquiera le preocupa. Ella pertenece a la cepa de las Piñeiro, mujeres raras, que no se rinden ni siquiera en las catacumbas de la muerte.
A Saray Carballo Piñeiro le desvelan otras cosas, como por ejemplo no saber qué hacer con la verdad que buscó obcecadamente desde la infancia. Al fin tiene todas las respuestas —o casi todas—, pero entonces descubre que muchas veces el saber no calma porque detrás de la verdad aparecen los resentimientos y los porqués.
¿Los encontrará en la Ruta Jacobea?
Una frase saqueada al más allá —“Llévame contigo al Camino de Santiago”— impulsa a la protagonista a peregrinar con una pesada mochila a cuestas, que por momentos la enoja, la perturba y la obliga a enfrentarse a sus miedos y a la incógnita de perdonar y perdonarse.
Pasado y presente, vida y muerte, mentiras y verdades a medias se dan la mano para desandar la Ruta de las Estrellas en un vertiginoso viaj…