“Cómo se acortan los días”, decía con un suspiro la abuela cada comienzo de otoño.
A algunas personas el cambio de estaciones les afecta más que a otras.
Ella decía que todas las mujeres de la familia, desde que podía recordar, padecían de melancolía otoñal, lo cual las volvía más calladas y reflexivas.
Vaya, por lo que se ve también a ti te atrapó esa melancolía familiar.
No estoy melancólica, estoy desilusionada, y no se me ocurre una manera de luchar contra esta desilusión que se me instaló en el alma.
La desilusión forma parte del aprendizaje de la vida.
Lo sé, pero no lo esperaba de él. Yo lo quería como a un padre, como el padre que no tuve, o mejor dicho que tuve pero que no fue.
Puede ser que hayas puesto en esta persona más expectativas de las que él podía cumplir.
A través de la ventana se asoma un pedacito de cielo azul-celeste de un hermoso día de casi otoño. Mas yo no puedo disfrutarlo porque me levanté caminando al filo de la desilusión como un suicida. Un gran agujero negro se me instaló en el alma y ni siquiera puedo llenarlo con suspiros. Y Ella ahí, mirándome con su cara imperturbable esperando una respuesta, como si fuera tan fácil.
Muy bien, si es lo que quieres, me declaro culpable por haber pensado que alguien de mi propia sangre no podía tener el alma tan negra, tan sucia, por haber creído en la imagen perfecta que nos vendió a todos…
Por haber creído en lo que querías creer, quizás. ¿Y ahora qué piensas hacer con lo que sabes?
Con lo que me contaron como en secreto de confesión, querrás decir. Yo, que siempre trato de estar atenta a las señales de la vida, a lo que me ocurre y al por qué o al para qué de ese acontecimiento, ahora no encuentro ninguna respuesta que me aclare por qué fui elegida para semejante revelación sin siquiera darme la oportunidad de negarme.
Se me ocurre que a lo mejor esa persona que te escogió para descargar su conciencia no tiene la fuerza suficiente para ajustar cuentas con este señor y entonces puso en ti la oportunidad de venganza. Sin duda te dejaron en una posición bien difícil.
Te quedas corta. Pero de momento lo único que quiero y puedo hacer es no verlo nunca más. No podría decirle lo que pienso de él y de su comportamiento ni tampoco perdonarlo, aunque el daño no haya sido directamente a mí.
Tú tienes la habilidad de resucitar cada vez que disparan al centro de tu corazón. También ahora juntarás los pedazos de la desilusión y volverás a creer en las personas, aun sabiendo que pueden llegar a decepcionarte. Es cuestión de tiempo.
A algunas personas el cambio de estaciones les afecta más que a otras.
Ella decía que todas las mujeres de la familia, desde que podía recordar, padecían de melancolía otoñal, lo cual las volvía más calladas y reflexivas.
Vaya, por lo que se ve también a ti te atrapó esa melancolía familiar.
No estoy melancólica, estoy desilusionada, y no se me ocurre una manera de luchar contra esta desilusión que se me instaló en el alma.
La desilusión forma parte del aprendizaje de la vida.
Lo sé, pero no lo esperaba de él. Yo lo quería como a un padre, como el padre que no tuve, o mejor dicho que tuve pero que no fue.
Puede ser que hayas puesto en esta persona más expectativas de las que él podía cumplir.
A través de la ventana se asoma un pedacito de cielo azul-celeste de un hermoso día de casi otoño. Mas yo no puedo disfrutarlo porque me levanté caminando al filo de la desilusión como un suicida. Un gran agujero negro se me instaló en el alma y ni siquiera puedo llenarlo con suspiros. Y Ella ahí, mirándome con su cara imperturbable esperando una respuesta, como si fuera tan fácil.
Muy bien, si es lo que quieres, me declaro culpable por haber pensado que alguien de mi propia sangre no podía tener el alma tan negra, tan sucia, por haber creído en la imagen perfecta que nos vendió a todos…
Por haber creído en lo que querías creer, quizás. ¿Y ahora qué piensas hacer con lo que sabes?
Con lo que me contaron como en secreto de confesión, querrás decir. Yo, que siempre trato de estar atenta a las señales de la vida, a lo que me ocurre y al por qué o al para qué de ese acontecimiento, ahora no encuentro ninguna respuesta que me aclare por qué fui elegida para semejante revelación sin siquiera darme la oportunidad de negarme.
Se me ocurre que a lo mejor esa persona que te escogió para descargar su conciencia no tiene la fuerza suficiente para ajustar cuentas con este señor y entonces puso en ti la oportunidad de venganza. Sin duda te dejaron en una posición bien difícil.
Te quedas corta. Pero de momento lo único que quiero y puedo hacer es no verlo nunca más. No podría decirle lo que pienso de él y de su comportamiento ni tampoco perdonarlo, aunque el daño no haya sido directamente a mí.
Tú tienes la habilidad de resucitar cada vez que disparan al centro de tu corazón. También ahora juntarás los pedazos de la desilusión y volverás a creer en las personas, aun sabiendo que pueden llegar a decepcionarte. Es cuestión de tiempo.
El corazón de algunos individuos es un picador de hielo que hace pedazos todo cuanto los rodea, convirtiendo en añicos vidas y sentimientos con una habilidad digna del más encumbrado de los psicópatas.