Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2009

Carta te debo y carta te escribo, 2010

Imagen
Carta te debo,2010, y carta te escribo mientras me asomo a las páginas vírgenes de tu calendario.
Pero antes de traspasar tu frontera —si me permites— quisiera despedirme de tu antecesor 2009, cuya última hoja, amarilla y silente se descuelga del árbol del tiempo mientras yo lo miro alejarse con profunda nostalgia de los buenos momentos que compartimos. Y de los malos, que también los hubo, espero haber aprendido algo, o por lo menos lo suficiente como para llegar a ti, 2010, siendo más humilde, más sabia, más tolerante, mejor persona.
Traigo conmigo algunos años gastados y otros desgastados. También traigo las lecciones que aprendí y las que no voy a aprender. Algunos defectos corregidos y otros que jamás corregiré porque no le hacen mal a nadie y porque son mi señal de identidad, es decir: “ésta soy yo, y me gustaría que me aceptes y me quieras así como soy”. Que no se puede cambiar tanto, de lo contrario no nos reconoceríamos.
No quisiera hacerte promesas que quizás no pueda cumpl…

Que sean muy felices

Imagen
Brindo por todos vosotros, queridos amigos y amigas blogueros.
Que la Paz y el Amor reinen siempre en vuestros corazones.
Salud!!!!!!

A donde habita el olvido

Imagen
Ni subido a una escalera conseguiría besarte. 
Tan lejos, tan fuera de mí estás, encumbrada en el altar de tu ego.
Sin embargo, te he besado de mil maneras desde el llano de este amor, buscando la humedad exacta para adormecer el calor de mi deseo.
Pero tú sigues allí, en tu ridículo pedestal intentando asaltar la luna, pretendiendo no verme, 

ni escucharme, ni sentirme.
Mas hoy, aquí y ahora, quiero decirte algo:
no inventaré más escaleras para alcanzarte

porque ya te has ido de mí, 
porque ya me marcho de ti,
a donde habita el olvido. 

¿El que resiste siempre gana?

Imagen
Me sorprendió el insomnio como un puñal en medio de la noche. Por eso te llamé.
Es un insomnio distinto esta vez. Como una cortina raída y negra que me envuelve, me aprisiona y me enfurece. Deben ser las mentiras que suicidan al amor y que llenan las horas vacías, sin él, que me recorren lentamente, como un caracol, mientras cientos de imágenes y palabras bucean en mi cabeza con brutal lucidez.
Antes que nada deseo agradecerte que hayas venido. Tu compañía me ayuda a resistir, a no claudicar. El que resiste, gana, ¿recuerdas quién lo dijo?

—Fue Camilo José Cela. Y no estoy totalmente de acuerdo con ese lema.
Hay que tener mucha fortaleza para resistir, y yo la tengo, aunque por momentos me invade una furia triste que voy soltando por solitarios rincones. Pero nada digo. Las palabras son gomas de borrar que no borran la tristeza. Por eso callo, y resisto, hasta que él pueda verme nuevamente. Mientras, soy apenas un fantasma que traspasa su vida.
—Desde luego que no te puede ver a ti…

El cajón de mis recuerdos 2

Imagen
La carta que sigue forma parte de mi libro (igual que la anterior publicada con esta misma etiqueta) “La maleta del inmigrante”, premiado en el Certamen Literario Ramón Rubial 2009.
Esto viene a cuento porque hoy comienza diciembre, mi mes — como decía el abuelo Joaquín— en el que cumplo unos cuantos años más que aquella niña recién emigrada y que no entendía cómo podía ser que en su cumpleaños siempre hacía mucho frío y mientras escribía la carta (documento textual, solo con correcciones ortográficas) y a punto de cumplir un año más, el calor se le pegaba a la piel.





Querido abuelo:
Espero que esté bien, lo mismo que la abuela. Hoy es la primera vez que le escribo de noche, y sin luz, así que no me pida buena letra. Estoy justo al lado de la ventana, por donde entra la luna, redonda como un plato y brillante como un sol. Me hace recordar a la luna de la aldea que convertía la noche en un día nublado. ¿Se acuerda abuelo cuando lo acompañaba a regar los campos en aquellas noches de luna…