miércoles 22 de diciembre de 2010

Felicidades!!! Hermosa palabra


Queridos amigos de este espacio de encuentro, quiero terminar este año brindando con todos ustedes, agradeciéndoles el haberme acompañado tanto en mis palabras como en mis silencios.
Algunos de vosotros tienen rostro, otros no… Pero a todos les sobra presencia en las palabras, una magnífica siembra de palabras entregadas para que almas afines las cosechen, las guarden o las entreguen a otros para que sigan fluyendo.
Gracias por la parte que a mí me toca.
Y aunque últimamente estuve poco pródiga por estas páginas, hoy quiero dejarles algunas palabras hilvanadas según mi alma quiera y desee mientras los dedos se van moviendo sobre el teclado. Libres, sin pensar, solo sintiendo, que es la mejor manera de no equivocarse. Y están dedicadas a los seres que de una manera o de otra enriquecen mi vida y me ayudan a ser una mejor persona cada día.

Te amo… Verbo sublime.
Los amo… mis amores.
Te extraño, te extraño, te extraño, te extraño, te extraño…
Amárrate a la esperanza... ya sabes
Conquista la libertad que aún te falta.
Te hecho de menos..
Detente melancolía!!!
Abraza y abrázame, tengo muchos abrazos para regalarte.
Soy tu amiga.
Gracias por estar.
Ojalá tengas un hermoso día.
Emociónate, no está mal … sin emoción somos mentira.
Ilusiónate… qué sería de nosotros si perdemos la ilusión.
Cuenta conmigo… siempre.
Huye de los intolerantes, cínicos y mentirosos.
Quiéreme así como soy, con mis grandezas y debilidades.
Palabras, palabras, no perdamos nunca el valor de la palabra, y de las palabras.
Y a ti mi Señor, gracias por todo lo que ya sabes.

Que el 2011 les regale una buena vida, con mucha Paz y Libertad.

Hasta el año que viene!!!!!

lunes 13 de septiembre de 2010

Encrucijada de emociones

Queridos amigos:
He estado bastante tiempo alejada de este espacio. Y me di cuenta de que fui muy descortés al “irme” sin más, sin dar explicaciones, cuando en estos días he recibido un correo de Fonsilleda, que me dice que me extraña. ¡Me partió el corazón de ternura! Eres un encanto querida amiga viguense.
Es que cada día me decía que “algo” iba a escribir, pero últimamente armar una frase me resulta una tarea poco menos que imposible, pues nada surge de mi cabeza desganada. Para mí escribir fue siempre una tarea agradable, terapéutica si se quiere, pero hace un tiempo demasiado largo que ya no me llama sentarme a armar ni siquiera un par de frases.
También leer me cuesta, pues empiezo un  libro y a las 20 páginas me aburro (aunque sea el más amado de mis escritores), me pongo ansiosa por saber cómo termina y lo dejo. Es una cuestión mía ésta de estar bien solamente donde no estoy.
Me siento inmigrante de mí misma, después de ser inmigrante de dos países.
“Estás morriñenta”, me dijo una amiga que conoce muy bien las vibraciones de mi alma. Es que hay días, ciclos, tiempos, en que el alma de un inmigrante se escucha desafinada porque más que nunca está en procura de la mitad de su acorde. En mi caso esa mitad es mi tierra gallega.
Termino de darme cuenta que escribí, cuando ni siquiera lo pensaba.
Será hasta la próxima, cuando sea…
¡Gracias Fonsilleda, querida amiga!!!!

lunes 17 de mayo de 2010

Día das Letras Galegas

Co permiso dos habituais lectores castelán falantes deste blog, hoxe quero homenaxear ás letras galegas, e como non podería ser doutra maneira fágoo na miña lingua nai, a primeira que falei e a primeira que escoitei cando abrín os ollos ao marabilloso mundo de Península do Salnés (Pontevedra) un día de hai uns cantos anos. Tamén foi a lingua coa que crucei o Atlántico rumbo á emigración, e a que sigo falando e escribindo, pois forma parte da miña identidade.
Tamén quero homenaxear a Uxío Navoneyra, o bardo de O Courel, a quen este ano a Real Academia Galega adícalle o día da nosa lingua. Sen dúbida Navoneyra é un profeta da súa (nosa) terra e a ela e á súa paisaxe dedicoulle o berce das súas letras.
Oxalá a lingua galega siga medrando no pobo, que é alí onde naceu, onde viviu e onde vivirá, sen importar o que digan os agoireiros.
Oxalá as letras galegas se convertan cada vez máis no libro galego.
Oxalá hoxe sexa un día de festa en toda Galicia e nos infinitos recunchos do mundo onde os galegos exercemos de galegos, orgullosos da nosa terra e da nosa fala, agarimosa lingua feita para o amor e a lírica.
 

viernes 14 de mayo de 2010

Nada

Estoy melancólica, o algo así.
Decía Víctor Hugo que la melancolía es el placer de sentir tristeza. Pero yo no me siento triste, ni tampoco alegre, ni bien ni mal. 
Ciclotímica, abúlica, descorazonada, así me siento. Me importa todo y no me importa nada, de nada.
Quizá me invadió la vagancia, la desidia, la apatía, dejadez, negligencia, desgana, holgazanería... Todos sinónimos de lo mismo: no tengo ganas de hacer NADA. Excepto sentir, ver, palpar cómo las horas se escurren como si fueran segundos, transformándose en días que no van a ningún lado.
Deambular por el tiempo sin rumbo ni propósito, así ando yo en esta ¿etapa?
Si solo es una etapa en el camino, mi camino, como creo que es, pasará más tarde o más temprano. Lo que me preocupa es sentir que “estoy perdiendo el tiempo”. ¿O será que en nuestro camino hay una cuota de tiempo solo para dejarlo ir sin más, para mirar pasar el tren sin importar quien baja o quien sube, ni de donde viene o a donde va?
Quiero pensar que algo aprenderé de esto que me pasa, pero aún no acierto a saber qué es. Ni tampoco me importa ¿o sí?

martes 4 de mayo de 2010

Hay días...


Hay días que anuncian felicidad y esperanza en los tejados del alma.

Hay días con abrazos a traición, largos y apretaditos, cuando menos los espero.


Hay días que al visitar los sueños que habitan los arrabales de mis desvaríos, decido seguir soñando.


Hay días que tu recuerdo araña mi piel lentamente, perdidamente, corazón, aunque estés a mi lado.


Hay días que doy fe que existen los abedules, las almas buenas y la incandescente curiosidad de tus ojos de almendra.


Hay días que procuro poesía debajo de las piedras, debajo de tu piel, debajo de mi memoria condenada a invocarte.


Hay días que me emborracho sin emborracharme, pensándote, corazón, bebiéndote y pensándote.

lunes 26 de abril de 2010

La Feria del Libro y la intolerancia

Hoy me siento triste, decepcionada, angustiada. Quisiera tomar el primer vuelo intergaláctico y huir de este podrido mundo, vacío de cordura.
Si después de esta introducción los seres sensibles no quieren seguir leyendo, los entenderé, de verdad.
El viernes pasado fui a la Feria del Libro de Buenos Aires, convencida de pasar unas horas agradables recorriendo los stands y hojeando libros. A las 18 horas me dirigí al stand de la Xunta de Galicia para asistir a la firma de ejemplares del escritor gallego Xosé Carlos Caneiro. De sus libros elegí la novela “Ámote” (Te amo), que me dedicó con esa forma tan especial que tiene de escribir, y que tanto me gusta.
Luego seguí recorriendo la feria y escandalizándome de los precios abusivos de los libros, pero mucho más me escandalicé cuando desde una de las salas salió una turba de gente gritando y a los empujones, que me dejó paralizada, lo mismo que a los incautos que habíamos pagado nuestra entrada para asistir a un evento cultural… y solo cultural.
Se trataba de lo que pretendió ser una presentación más en la Feria del Libro y se convirtió una batalla de agresiones, insultos e interrupciones, que impidieron a la médica cubana Hilda Molina presentar su obra. Aquí también, pensé como si ese lugar fuera el templo del pensamiento plural y elevado, donde los intolerantes, ofensivos y ridículos no tuvieran cabida. Qué ingenua soy, viviendo como vivo en un país y en un mundo atravesado por la violencia.
Llegué a mi casa decepcionada y triste, pero todavía me faltaba escuchar que ayer domingo se produjeron graves incidentes en la Feria cuando se presentaba Indek: historia íntima de una estafa, del periodista Gustavo Noriega. Un grupo de inadaptados, que se identificó como defensor del gobierno nacional, interrumpió el acto y todo terminó con trompadas, sillas volando, gente en el piso, dos detenidos y un integrante de la Seguridad de la Feria herido.
Los libros pueden ser motivo de debate, pero hay gente que lo confunde con combate, que suena parecido pero es bien distinto: se debate con la palabra y se combate a las trompadas y a los sillazos, en el mejor de los casos.
Para poner un poco de amor en esta nota les dejo la tapa del libro de Caneiro, que me inspira.

El amor, ese bálsamo, medicina, bálsamo, medicina.
¡Cómo te quiero! A ti, quien seas. A ti, amor. Amor.

lunes 19 de abril de 2010

¡Socorro! Mi dentista está estresado

Nadie elije cómo se siente o cómo y cuándo le salta el automático. Sin embargo algo debe ocurrir cuando a un señor profesional, de exquisita educación y amabilidad, en correcto uso de sus facultades mentales se le sube la pólvora al tejado y se convierte en un ser desquiciado.
Así encontré a mi dentista cuando llegué puntualmente a su consultorio. “El doctor está ¡muy!!! retrasado con los horarios”, me dijo a modo de saludo la asistente. Así debía ser pues la sala de espera estaba llena de caras largas y ansiosas, contrario a lo habitual. Muy bien, pensé resignada. Nada ni nadie logrará alterar el control de mis emociones, por lo menos por hoy. Esperaré en compañía del libro que llevo en el bolso como apoyo logístico para tales circunstancias.
Eran las 6 de la tarde de una jornada caótica en la sufrida Ciudad de Buenos Aires y para mi satisfacción había logrado escaparle a la locura cotidiana. Sin embargo, me era difícil concentrarme en la lectura mientras la mujer que tenía enfrente pasaba las páginas de una vieja revista como si quisiera pulverizarlas, un joven hablaba por el móvil como si el otro fuera sordo, y dos señoras despellejaban a una tercera (la turra, según ellas), sin miramiento alguno.
Después de casi una hora larga de espera me toca el turno.
—Hola Carmen, ¿cómo estás? A mí ni me preguntes porque podría subirme por el obelisco solamente valiéndome de mi rabia.
—Es un día difícil.
—¿¡Un día!? Por favor, todos los días son difíciles, insoportables en esta ciudad anárquica, desquiciada. Abrí la boca… Te voy a tener que anestesiar. Ojalá pudiera anestesiar por 50 años a esa turba de vagos que inundan las calles.
Obedezco la imperativa orden mientras miro su cara contraída encima de la mía y la jeringuilla en su mano apuntándome. Mientras la anestesia va penetrando en mi encía cierro los ojos e intento relajarme, om om om. Es difícil, el nerviosismo de él se siente en el aire mientras yo intento sostener el mío para que no suelte amarras.
—¡Tres horas estuve dando vueltas con el coche, ¡¡¡tres horas!!! intentando sortear los piquetes que rodean la capital. Y la gente aquí esperándome. Pero lo tenemos merecido ¿no te parece?
—Hummjamnm
—Abrí grande la boca, más grande Carmen por favor!!
—Ajajaaahumm #$%#
Cerré los ojos y puse a funcionar todos mis métodos de relajación en cuanto el torno comenzó a silbar dentro de mi boca y la boca del dentista no cejaba en sus quejas y denuestos a granel.
—¿Vos te das cuenta en qué país vivimos? No se puede trabajar, ni salir, ni llegar a tu casa tranquilo. ¡Esto no se aguanta más!
—%&$”?&/%&/()%$!
Mi cuello se tensa, las manos me sudan y abro los ojos para fulminarlo con la mirada, pero él ni se entera, hasta que termina. Entonces, con media cara dormida al fin puedo gritarle con todas mis ganas contenidas.
—¿Por qué me haces preguntas cuando sabes que no te puedo contestar? ¿Por qué arruinaste mi día? ¿Por quéeeeeeeeeeee? ¡Eres un piquetero de la odontología!
Me fui dando un portazo. Aún me faltaba un buen trecho para llegar a mi casa y mis propósitos de tener una jornada serena y en equilibrio naufragaron en el consultorio de mi dentista… estresado.